No es ningún mito ni una sensación personal de ninguna familia. En España, obtener la evaluación y diagnóstico de neurodivergencia, ya sea de autismo, TDAH, dislexia o altas capacidades, entre otros, sigue siendo un proceso complicado y lento que acaba generando mucha frustración en un alto porcentaje. Largas listas de espera en la sanidad pública, falta de especialistas en neurodesarrollo y escasa actualización hacen difícil el acceso a una evaluación ajustada y en tiempo.
Bea Calvete, Asesora Familiar especializada en neurodiversidad, afirma que el problema se agrava en los casos de doble y triple excepcionalidad, donde coexisten altas capacidades con TDAH o trastorno del espectro autista (TEA). “Estos perfiles son especialmente difíciles de detectar, ya que las fortalezas de una condición pueden compensar o enmascarar los retos de otra, retrasando el diagnóstico. Como consecuencia, muchas personas neurodivergentes son malinterpretadas en el entorno escolar y sanitario, lo que puede derivar en fracaso escolar, dificultades emocionales o aislamiento.”
Uno de los principales retos en España es la desigualdad en el acceso al diagnóstico de neurodivergencias. Demasiadas familias se ven obligadas a recurrir a evaluaciones privadas para obtener un diagnóstico de autismo, TDAH o altas capacidades, lo que supone un coste elevado, especialmente a la hora de identificar perfiles complejos, como los de la múltiple excepcionalidad. Y no todas las familias se lo pueden permitir económicamente, lo que deja fuera de apoyos y atención a muchas personas.
La asesora familiar indica que “es clave que las familias documenten el desarrollo del menor: informes escolares, conductas observadas, dificultades específicas y antecedentes médicos. Iniciar el proceso desde el pediatra o médico de familia permite acceder a derivaciones dentro del sistema público. Además, solicitar una evaluación psicopedagógica en el centro educativo puede facilitar la implementación de apoyos, incluso antes de contar con un diagnóstico clínico definitivo. Y siempre es importante presentar reclamación por escrito cuando detectemos que no estamos siendo atendidos.”
Existen también recursos útiles como asociaciones de familias, gabinetes especializados en neurodivergencia y profesionales expertos en diagnóstico de autismo, TDAH, altas capacidades… Estas entidades pueden orientar sobre los pasos a seguir y ayudar a agilizar el proceso con información ajustada.
No obstante, Beatriz, de www.ayudaparafamilias.es, afirma que “en adultos, el diagnóstico de neurodivergencia presenta aún más barreras. Muchas personas llegan a la adultez sin haber sido siquiera evaluadas, y sin entenderse a sí mismas. Además, la falta de servicios para adultos, el tabú y el desconocimiento social dificultan el acceso a un diagnóstico, lo que repercute también en la salud mental, el ámbito laboral y el bienestar.”
Optimizar el acceso al diagnóstico de neurodivergencia en España es fundamental para garantizar apoyos necesarios. Más formación, recursos especializados y concienciación social son claves para avanzar hacia un sistema en el que todas las personas sean atendidas.

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