La presión sobre los márgenes impulsa el renting y el alquiler gestionado de equipos de impresión, especialmente en territorios aislados como Canarias.
Las empresas españolas afrontan el segundo semestre de 2026 con una presión creciente sobre sus costes operativos. El encarecimiento acumulado de materiales, servicios, salarios y gastos de funcionamiento ha estrechado los márgenes de muchas pymes, incluso en negocios que mantienen actividad y facturación. El informe Future Ready Business 2026 de Wolters Kluwer sitúa el entorno económico como el principal reto de las pymes españolas, con especial atención al aumento de los precios, la presión sobre los márgenes y la gestión del flujo de caja.
En la misma línea, CEPYME alerta de que los costes operativos de las pymes registran un incremento acumulado del 25,2% desde finales de 2019. Esta subida explica por qué muchos negocios están revisando las partidas de gasto que, durante años, se asumieron como inevitables, especialmente aquellas que se dispersan entre mantenimiento, reparaciones, licencias, energía, consumibles o servicios externos.
Esta realidad afecta al conjunto del tejido empresarial español, pero adquiere matices especialmente importantes en territorios aislados o fragmentados, como ocurre en zonas rurales, comarcas alejadas de los principales nodos de servicio o archipiélagos como Baleares y Canarias, donde la cercanía del proveedor, la disponibilidad técnica y los tiempos de respuesta pueden marcar la diferencia entre una incidencia menor y una interrupción que afecta a la facturación, la atención al cliente o la gestión administrativa.
Dentro de esa estructura de costes hay una partida que suele pasar desapercibida hasta que falla: la impresión profesional. A pesar de que la digitalización ha transformado ampliamente la forma de trabajar, el documento físico mantiene presencia en muchos procesos empresariales.
Fotocopiadoras, impresoras multifunción, escáneres y equipos compartidos siguen sosteniendo una parte importante de la actividad diaria de asesorías, clínicas, centros educativos, hoteles, despachos, administraciones, comercios y pymes con alto volumen documental. Facturas, contratos, albaranes, expedientes, autorizaciones, informes, presupuestos y comunicaciones internas continúan circulando en papel o entrando al sistema a través de equipos de escaneo.
Precisamente por eso, muchos negocios incluyen ya en sus cálculos de costes no solo el precio de adquisición de los equipos, sino también el gasto en mantenimiento durante todo su ciclo de vida.
Porque el precio inicial de un equipo representa solo una parte del coste total. Después llegan los consumibles, las piezas, las reparaciones, los desplazamientos técnicos, la configuración en red, las actualizaciones, la gestión de la seguridad, los datos y los usuarios, las paradas imprevistas, el consumo energético, la pérdida de rendimiento y la sustitución futura.
A todo ello, además, se suma un coste menos visible: el tiempo del equipo humano cuando la máquina deja de funcionar, imprime con errores, ralentiza un cierre contable o bloquea la digitalización de documentos pendientes.
En una empresa que depende de la documentación para facturar, tramitar expedientes, atender pacientes, formalizar reservas, entregar presupuestos o gestionar contratos, una avería tiene impacto operativo. Una máquina parada puede retrasar una firma, interrumpir una recepción, acumular trabajo administrativo o generar soluciones provisionales poco eficientes.
Por eso, los servicios gestionados de impresión han ganado peso en el mercado empresarial. Su propuesta responde a una necesidad clara: convertir una infraestructura con gastos variables e imprevistos en un sistema planificado, medible y acompañado técnicamente. En lugar de comprar un equipo y asumir cada coste asociado a su vida útil, el negocio puede trabajar mediante alquiler, renting y coste por copia, integrando equipo, mantenimiento, asistencia técnica, consumibles y control del uso real.
El modelo de coste por copia, de hecho, es uno de los más demandados según los expertos en la materia, ya que permite medir exactamente cuánto cuesta imprimir. La empresa puede diferenciar entre blanco y negro, color, A4, A3 o volúmenes concretos, y analizar qué departamentos consumen más, dónde se producen desviaciones y qué procesos conviene optimizar. La impresión deja así de funcionar como un gasto repartido en varias facturas y pasa a convertirse en un dato útil para la gestión.
Esta tendencia conecta con lo que recogen los informes especializados sobre Managed Print Services. El control de costes aparece como uno de los principales retos en la gestión de infraestructuras de impresión, junto con la seguridad y la calidad del servicio. La impresión profesional se integra cada vez más en una visión tecnológica de conjunto: equipos conectados, usuarios identificados, permisos, analítica de uso, escaneo inteligente y conexión con flujos documentales.
El valor del soporte local en impresión profesional: el ejemplo canario
Este escenario, que afecta a prácticamente todos los negocios del país, independientemente de su tamaño o estructura, adquiere un cariz especial en los territorios más aislados o fragmentados, como es el caso de Canarias.
El archipiélago español del Atlántico cuenta con más de 146 mil empresas activas y una estructura económica muy vinculada a servicios, turismo, comercio, sanidad, educación, administración y actividades profesionales. Sectores, todos ellos, en los que la gestión documental tiene un importante peso operativo y en los que la continuidad depende tanto del equipo instalado como de la capacidad de respuesta cuando surge una incidencia.
La insularidad es decisiva. En Canarias, un proveedor de impresión profesional necesita responder con cercanía, disponibilidad técnica y conocimiento del territorio. La espera por una pieza, la dependencia de un soporte centralizado fuera de las islas o la falta de servicio local pueden convertir una avería común en un problema mayor para una empresa que necesita seguir facturando, atendiendo, archivando, escaneando o imprimiendo sin interrupciones.
Ahí es donde el renting de equipos de impresión y el alquiler gestionado adquieren una dimensión práctica. Con estos modelos de contratación, los negocios pueden adaptar sus equipos al volumen real de trabajo, contar con mantenimiento incluido, disponer de consumibles bajo control, acceder a asistencia técnica, evitar la obsolescencia y planificar mejor su presupuesto. La tecnología deja de quedar congelada en una compra puntual y pasa a acompañar la evolución de la actividad.
Un ejemplo de este tipo de propuestas lo ofrece Grupo Copicanarias en el Archipiélago. Tras más de 25 años en el mercado, este proveedor tecnológico se ha consolidado en las Islas como referente en la implantación de soluciones de impresión profesional, especialmente en servicios de renting de impresoras y fotocopiadoras, alquiler de equipos, coste por copia, mantenimiento, gestión, ciberseguridad, soporte técnico local y opciones adaptadas a distintos volúmenes de impresión.
Su presencia física en tres de las ocho islas —Gran Canaria, Tenerife y Fuerteventura — es una de las claves de esta posición, ya que le permite ofrecer una respuesta rápida y cercana en el conjunto del Archipiélago.
“Cuando una empresa compra una fotocopiadora, muchas veces mira solo el coste de adquisición. Pero el gasto real está en el mantenimiento, los consumibles, las averías, la renovación tecnológica y el tiempo que pierde el equipo cuando una incidencia bloquea el trabajo diario”, explica Jorge Santana, CEO del proveedor tecnológico canario, quien destaca la importancia de analizar el impacto económico real de la adquisición de este tipo de equipos antes de tomar una decisión.
Es en este punto donde cobran especial relevancia las alternativas que el renting y el alquiler gestionado ofrecen, ya que “permiten convertir una infraestructura imprevisible en un servicio medible, a partir del cual la gerencia puede evaluar consumos y costes mes a mes”, recalca Santana.
Además, la evolución de los equipos multifunción ha cambiado el papel de la impresión dentro de las oficinas. Víctor Socas, director de IT de Grupo Copicanarias, destaca cómo estos dispositivos ya forman parte de un circuito documental más amplio. “Un equipo multifunción puede ser la puerta de entrada de facturas, contratos, expedientes, albaranes o autorizaciones hacia un flujo digital organizado. Y, del mismo modo, puede convertirse en una puerta de entrada para amenazas como virus, troyanos o malware”.
Por eso, según explica el experto, en la realidad actual se busca integrar los equipos de impresión con soluciones de gestión documental, como DF-Server, y de ciberseguridad, como el Bitdefender presente en las máquinas Sharp. De este modo, los servicios gestionados de renting y alquiler resultan “más eficientes cuando, además del control de costes, incorporan gestión automatizada, control de dispositivos y seguridad”.
Según Socas, “la impresión gestionada tiene sentido cuando ayuda a que el documento circule mejor y esté más seguro dentro de la empresa”. Un equipo multifunción correctamente implantado, explica, “se integra con soluciones de gestión centralizada, automatización de procesos y ciberseguridad. Así, los documentos pueden escanearse, clasificarse y derivarse hacia procesos de archivo, validación, aprobación, firma digital o consulta, preservando la integridad de los datos y manteniendo la información protegida y respaldada”, indica.
De este modo, el cambio de modelo que imponen las circunstancias económicas se perfila como una decisión práctica que va incluso más allá de la reducción de costes: permite transformar esa carga en un servicio medible, con presupuesto previsible, soporte asociado, sistemas de optimización de tiempos y capacidad de adaptación al uso real de cada negocio.
En un año marcado por la revisión de costes empresariales, la decisión no pasa únicamente por elegir una máquina, sino por definir cómo se quiere gestionar una parte esencial del trabajo diario. Para muchas pymes y empresas, la impresión profesional ha dejado de ser una compra puntual para convertirse en un servicio que debe medirse, mantenerse, protegerse y adaptarse al ritmo real del negocio.
En ese contexto, el renting y el alquiler gestionado, junto al coste por copia, ganan peso como fórmulas para controlar el gasto, reducir paradas, actualizar la tecnología y evitar que una infraestructura cotidiana termine generando costes invisibles. Y, en Canarias, donde la respuesta técnica y la proximidad del proveedor condicionan directamente la continuidad del negocio, la diferencia entre comprar una máquina o contar con un servicio completo resulta aún más relevante.

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